En la mañana del domingo de Pentecostés, al iniciar la oración mariana del Regina Caeli, el Papa ha anuciado que el próximo 7 de octubre, en el inicio del Sínodo de los Obispos, proclamará doctores de la Iglesia Universal a san Juan de Ávila y a santa Hildegarda de Bingen.
Estos dos grandes testimonios de la fe vivieron en períodos históricos y en ambientes culturales muy diversos. Hidelgarda fue monja benedictina en el corazón de la Edad Media alemana, auténtica maestra de teología y profunda estudiosa de las ciencias naturales y de la música.
Juan de Ávila, sacerdote diocesano en los años del siglo de oro español, participó de las dificultades de la renovación cultural y religiosa de la Iglesia y de la organización social en los albores de la modernidad.
En nuestros días a través de la enseñanza que Juan e Hildegarda nos dieron, el Espíritu del Señor resucitado sigue haciendo resonar su voz y nos ilumina en el camino.
Juan de Ávila, sacerdote diocesano en los años del siglo de oro español, participó de las dificultades de la renovación cultural y religiosa de la Iglesia y de la organización social en los albores de la modernidad.
En nuestros días a través de la enseñanza que Juan e Hildegarda nos dieron, el Espíritu del Señor resucitado sigue haciendo resonar su voz y nos ilumina en el camino.








